Tokio: la ciudad del pasado y el futuro

Viajar a Japón es como desplazarse hacia otro mundo. Ahora crees que vives en el presente, en tu casa en el centro de Madrid o a las afueras de Ciudad Real, con calles atestadas de gente o con llanos desiertos, coches circulando en carreteras que necesitan asfaltar, otros caminos de tierra que te gustaría que asfaltasen, la gente corre por los metros porque llega tarde, el autobús que te lleva al centro vuelve a retrasarse…

Visité Tokio en verano de 2007. Lo primero que noté al bajar del avión y salir al exterior fue un calor húmedo aplastante y un olor constante a soja. Sin embargo, no me desagradaba. A pesar del calor sofocante que hace en pleno agosto se respiraba tranquilidad.

Desde el primer momento te das cuenta que estás en un país con unas costumbres y unas personas totalmente diferentes a ti. Me sorprendió la excepcional puntualidad de los transportes, la amabilidad de las personas y el respeto de unos con otros. Aunque Tokio es la ciudad cosmopolita con la superpoblación más grande del mundo, ya que su área metropolitana posee más de 34,5 millones de habitantes, no se oían gritos, ni ruidos ensordecedores, ni siquiera la gente se chocaba entre ella y si eso pasara rápidamente se inclinan con gesto de disculpa.

Pero lo que más sorprendió de la capital nipona es su estructura interior. Me extrañó ver que no desentonaba en absoluto un edificio de 100 metros justo al lado de un precioso templo de verdes jardines y estanques bien cuidados. Comprendes entonces que en Japón no existe el presente tal y como tú lo conoces. Incluso una ciudad tan cosmopolita y atestada de gente como Tokio se pueden encontrar lugares sagrados donde abrazarte a la tranquilidad y buscar tu paz interior.

El pasado queda latente en estos templos sintoístas o budistas que puedes encontrar en mitad del barrio más concurrido y ruidoso de Tokio. Un ejemplo es el templo Sensôji o de Asakusa, uno de los más visitados por turistas y nativos.

Templo Senôji en Asakusa

Este templo se encuentra justo al lado de la urbe, dotada de decenas de pequeños comercios, un gran centro comercial e, incluso, un parque de atracciones.

Si viajas a barrios como Akihabara, Shibuya o Sinjuku entonces comprenderás que todavía no has visto nada de lo que se avecina, de que ellos superan el tiempo. Parecen vivir 20 años más adelantados. La tecnología punta para nosotros es allí algo normal que todo el mundo tiene.

Cuando estuve en 2007 ya existían móviles de última generación que ahora son lo más in en España y en algunos países europeos como Italia o Portugal.

Shinjuku

El edificio Tochou en Shinjuku

Es uno de los 23 barrios especiales de Tokio y, por tanto, uno de los más importantes. Se trata del principal centro comercial y administrativo de Tokio. Cabe destacar su estación de tren, ya que es una de las más utilizadas. En Shinjuku se encuentra el Tochou: el edificio correspondiente al Gobierno Metropolitano de Tokio.

Akihabara

Este barrio de grandes edificios de colores destaca por ser la meca de la cultura más geek y otaku. La mayoría de sus comercios se dedican a vender productos electrónicos, ordenadores, videojuegos y accesorios gadgets de lo más variopintos. También hay edificios enteros dedicados al anime, los mangas y los videojuegos. De hecho, existen tiendas exclusivas de series tan conocidas como Evangelion.

Es normal encontrarse en las calles de Akihabara cafeterías cuyas camareras van vestidas de criadas. Se llaman «Maid Cafés» y allí los clientes (en su mayoría hombres) son atendidos como si fuesen sus amos. Algo curioso de ver…

 

Chicas de los Maid Café en Akihabara

Shibuya

La ciudad de los jóvenes. Es el centro comercial y de ocio para la gente joven. Se pueden encontrar restaurantes de todo tipo, comercios de moda (el más famoso es el conocido Shibuya 109). Todo está lleno de muchos colores gracias a las luces por todas las esquinas y las pantallas gigantes que colman los edificios que encuentras al salir del metro. Además, justo delante se encuentra la pequeña plaza de Hachiko. Se trata de una plaza en cuyo centro hay una estatua de un perro. Cuenta la leyenda que Hachiko acompañaba a su amo a la estación de tren de Shibuya y siempre lo esperaba para cuando éste volvía de su jornada laboral. Un día tuvo un accidente, murió y nunca más volvió. A pesar de todo Hachiko siguió yendo hasta el último día de su vida.

El famoso barrio de ocio y diversión: Shibuya, Tokio

Muchas historias y leyendas convergen en Japón. Con ellas se ha creado un pensamiento único e inigualable que los diferencia del resto de culturas asiáticas.

Desde Ciudades Candidatas queremos mostrar todo nuestro apoyo para los difíciles momentos que está pasando el pueblo nipón debido al terremoto sucedido el pasado 11 de Marzo y, ante todo, muchos ánimos por la situación nuclear en la central de Fukushima.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *